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REVISTA EL_ESPEJO: Impuesto a la banca - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

Impuesto a la banca

Miguel Á. Sánchez-Izquierdo

Daniel Cohen, economista francés, dice en su libro Homo Economicus, el profeta (extraviado) de los nuevos tiempos (QR1), que el pensamiento ético es imposible cuando el pensamiento económico rige nuestras decisiones. Ambos tienen su papel pero son antagónicos ("no se pueden sentar a la misma mesa", dice el autor).

Supongo que las declaraciones de muchos de los dirigentes de las entidades financieras afectadas por el llamado "impuesto a la banca" estaban dictadas por su pensamiento económico y la defensa de unos intereses determinados. Desde el grupo Santander se afirmó que "subir impuestos no es el remedio". El BBVA estudia recurrir la medida a los tribunales. Nuestra Consejera Delegada afirmó que buscará resquicios legales para no pagarlo.

El pensamiento económico expulsa al pensamiento ético no por una maldad intrínseca de estas personas sino por la defensa de unos intereses determinados: accionistas e inversores. M. D. Dancausa lo deja claro al afirmar que los inversores pueden "dar la espalda a nuestro país". Mas allá de un análisis de la frase (no deja de expresar una posibilidad - los inversores pueden o no abandonar nuestro país) o del miedo sempiterno a que cualquier medida económica que afecte a las élites provoque una apocalipsis zombi al que nos hemos acostumbrado (y nunca llega), fija un marco compartido por todos: ¿A quién le gusta pagar impuestos?

El pensamiento ético llama a la puerta, entra y pregunta: ¿cómo se paga la sanidad pública? ¿la enseñanza pública? ¿las pensiones públicas? ¿cómo pagamos la carretera que te trae a trabajar? ¿cómo pagamos una transición que impida un colapso mundial por el calentamiento global/cambio climático? ¿cómo pagamos una sociedad más justa y equitativa? ¿cómo se redistribuye la riqueza? ¿los que más tienen deben aportar más a la sociedad? ¿es ético permitir la secesión de las élites que está sucediendo delante de nuestros ojos? Cuando pasamos del debate intelectual sobre impuestos a realidades políticas, es decir, materiales, todo es diferente. El Estado de Bienestar se paga con impuestos y la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos, hijas e hijes es un Estado del Bienestar fuerte y bien y justamente financiado porque eso ampliará sus posibilidades para ser todo lo que puedan ser.

Pero, ¿qué grava el impuesto a la banca? Este impuesto recae sobre las comisiones e intereses netos (cobrados - pagados) de los bancos con un 4,8% siempre que hubiesen ingresado más de 800 millones de euros sumando estos dos conceptos en 2019 e incluye la prohibición de trasladar estos costes a los clientes. Además, se trata de un impuesto excepcional y temporal.

El diseño de este impuesto beneficia a las entidades financieras que tienen su negocio diversificado geográficamente con presencia en muchos países (Santander) e incide más en las que tienen su negocio principal en España (Cajamar).

El contexto global no parece ser propicio para las quejas de los dirigentes de las entidades financieras:

Según Financial Times, el BCE está estudiando maneras de limitar los beneficios extra que pueden obtener los bancos con la subida de tipos.

Más de una docena de países europeos ya aplican impuestos específicos a entidades financieras.

¿Qué impacto tendrá en los resultados de la banca española? Los grandes bancos que operan en España dedicarán, de media, el 7,4% de sus beneficios para pagar este impuesto. La media no es un buen indicador para explicar el impacto de este impuesto porque mientras el Santander pagará el 3,8%, Cajamar dedicará el 68,3% de su beneficio.

Bankinter pagará el 21,5% de sus beneficios y es el quinto más afectado. ¿Entiendes ahora la virulencia de las declaraciones de nuestra Consejera Delegada? ¿Entiendes de dónde surge su intención de una "desobediencia" legal? Su pensamiento económico expulsó al pensamiento ético. Su cerebro no vio médicos, profesores, policías, o valores como justicia, equidad... su pensamiento económico se focalizó en cómo explicar a sus accionistas e inversores este no beneficio.

Yo, como accionista de Bankinter, no comparto la posición de la Consejera Delegada y pagaría gustoso este impuesto. En mi vida existen profesoras de escuelas públicas, pediatras y médicos de sanidad pública, pensiones públicas,... no soy ni mejor ni peor que los dirigentes de las entidades financieras. Simplemente defiendo unos intereses que no coinciden con los de estos dirigentes. Además, sé que lo que no pagan las empresas por sus beneficios recae sobre las economías familiares (las familias soportan más del 75% de la recaudación tributaria). ¿Es posible que el pensamiento ético y el pensamiento económico estén de acuerdo?

Título: REVISTA EL_ESPEJO: Impuesto a la banca

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OPINIONES REALIZADAS (1)

Opinión de anónimo (20-09-2022)

¡Ya! Pero yo no voy a dar de comer con mis impuestos a esa panda de vagos que viven sin trabajar. Este es el eslogan más oído entre la población cuando hablas de incrementar impuestos... aunque sea los que pagan la banca, porque saben que todos los impuestos repercuten en el ciudadano de a pie.
Y es que a las Empresas les interesa tatuar en nuestras mentes esa premisa para que la sociedad capitalista de consumo pueda seguir rodando, el egoismo más radical y su eslogan ´lo mio es mio y de nadie más´.
Si alguien sabe como tener médicos, maestros, transportes públicos y obras de carreteras, vías, puertos, etc., etc... con un coste cero que levante la mano. Tú y yo tenemos un trabajo que nos da seguridad para contratar colegios, médicos privados, pero ¿y tus hijos? ¿Y tus nietos? Pensamos en el futuro al no querer pagar impuestos, o pensamos como el egoísta más radical.
Las Sociedades Anónimas tal y como las conocemos son egoístas, no hagamos su juego las personas responsables.
Gracias por el artículo.