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Derechos laborales

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El Espejo.es Nº 99 Junio 2013

  1. Portada Revista Nº 99
  2. Todo Es Falso, Salvo Alguna Cosa - Nuevas Concesiones A La Iglesia Católica
  3. ¿QuÉ Le EstÁ Pasando A Bankinter?
  4. Acerca De Nuestros Salarios Y Otros...
  5. Decepcionada Por El Sensor 2013
  6. El_espejo Cultural
  7. Adiós Y Hola
  8. Todo Es Falso, Salvo Alguna Cosa - Cuestión De Mejillas - Epa Vs Epi
  9. Primera Victoria En La Junta De Accionistas
  10. Afiliación, Afiliación Y Afiliación, Y Ahora Más
  11. Pobre Jornada
  12. Horarios Especiales
  13. Resultados
  14. Operativa (i)
  15. El Dilema De La Asociación
  16. ¡¡qué Difícil Es El Día A Día En Bankinter!!
  17. El Salario En Diferido
  18. Servicio De Control De Nóminas
  19. Principios De Sostenibilidad
  20. AversiÓn A Los Trabajadores Vs Juntos Podemos Avanzar
  21. El Silencio Como Respuesta
  22. Mentiras Y Verdades
  23. Sudoku
  24. 2 Rue De San Pedro

ENCUESTA RáPIDA ¿QUé TELETRABAJO QUIERES PARA BANKINTER?

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REVISTA EL_ESPEJO: ¡¡Qué difícil es el día a día en Bankinter!! - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

¡¡Qué difícil es el día a día en Bankinter!!

Elena Asensio

Hace ya unos minutos que inquieta doy vueltas en la cama, el despertador está a punto. Temo no oírlo, y al tiempo, quisiera olvidarlo y no escucharlo. Pero de repente, y como cada día, vuelve a sonar. Le doy un manotazo para que calle, y mientras que perezosamente me incorporo, mi cabeza es una “olla a presión” en la que se baten las razones y las sinrazones de un estado anímico. Me quedo sentada al borde de la cama, las manos me sujetan la cabeza, mientras que las preguntas sin razón o los lamentos sin sentido pelean por dejarse ver.

¿Por qué? ¿Por qué tengo que ir a trabajar? ¿No podría llamar y decir que me encuentro mal? ¿No podría volver a dormirme solo diez minutos más? No quiero ir, no quiero salir de casa, mi actividad en la oficina es frustrante y engañosa. No tengo ninguna motivación profesional, mi trabajo no reporta resultados, ni beneficios y siempre es insuficiente, tanto me repiten que hay otros muchos esperando mi sitio, que hasta llego a pensar que seguramente lo harían mejor que yo.

¿Qué día de la semana es hoy? ¿Cuántos me quedan para llegar al fin de semana?

Y así, mientras que día tras día se repiten los mismos argumentos y lamentos, he llegado a la oficina, pero, a pesar de todo, con el firme convencimiento de que encontraré algún motivo que me haga el día diferente, y de que no me dejaré caer en la desmotivación. Me siento en la silla, delante del ordenador y con la primera contradicción vuelvo a venirme abajo. Los nervios me superan. Intransigencia, cambio de humor, tensión. Intento contenerme, no mostrar esta tensión y me contracturo. Salgo corriendo al baño, porque nuevamente se me llenan los ojos de lágrimas. No sé lo que es, ni por qué me pasa. No encuentro razones que me ayuden a entenderlo ni a explicarlo.

Quizás es el desprestigio social en el que han caído las entidades financieras, y al que contribuyen decisiones como la de la comisión de dos euros en los ingresos de efectivo, o por la impresión de los extractos, que se proyecta y del que se culpabiliza al empleado de la ventanilla. Y que además en el caso de Bankinter, nos hace caer en la contradicción de cobrar por un ingreso de efectivo realizado por un tercero no cliente, pero no poder repercutir después ningún coste por la manipulación y contaje de los múltiples ingresos de monedas que nos traen a las oficinas con caja, que nos ocupan tiempo, espacio, coste del camión, dolores musculares por el transporte de las monedas que solo los cajeros realizan. Son también los dolores de espalda, las contracturas y malas posturas a las que obligan los recicladores, que en un alto porcentaje, (y en muchas oficinas se han tenido que cambiar) están mal colocados.

Quizás sea tener que cerrar al público, y volver a las explicaciones cuando se han de actualizar los recicladores para que acepten los nuevos billetes de cinco euros. ¿Acaso no se puede hacer como en la Caixa, por ejemplo, de forma centralizada, y sin que se vea afectada la atención al público? Pero, no, no es posible, porque los dispensadores de la Caixa son modelos superiores a los de Bankinter. Son más caros, pero más útiles para conseguir la calidad en el servicio, y que este no tenga que repercutirse siempre en el cliente y/o el empleado.

Son las actitudes o comentarios del tipo “Ud. no sabe con quién está hablando” de personas que pasan por la oficina. A los que les hemos enseñado que el cliente siempre tiene la razón, y ellos se han creído que el empleado de banca está para serle servil.

Es sentirse que no cuentan contigo, que desconocen el trabajo de la primera línea, cuando para hacernos partícipes de unos retos, de unos cambios o de un proyecto, convocan a una reunión a las 8:30 h de la mañana. Y, que digo yo, si entramos a trabajar a las 8:00 h de la mañana, y queremos transmitir confianza, y hacer equipo con todos, ¿por qué no hacer esa data a las 8:00 h.? Porque son muchas las oficinas, y sobre todo las que tienen caja, las que a las 8:30 h ya tienen cola de gente esperando, y no pueden atender a la reunión. Que sí, que vale, que después se colgará en la intranet, pero ya no es lo mismo.

Es sentirse cansado de afrontar todos los cambios siempre, como si de retos personales se tratase. Haciéndote una y otra vez a los nuevos compañeros, a una nueva forma de trabajar o a un diferente perfil de cliente.

Es buscar solo su aplicación en el sentido más amplio, o ignorar la política de sostenibilidad que rigen nuestros criterios de financiación, cuando esta entra en conflicto con el negocio, o con la posibilidad de conseguir a cambio de esa financiación, cuanto menos discutible en su finalidad, unos seguros de vida, que van “directos a nuestra cuenta de resultados”, por ejemplo.

Es sentirse hacer el primo cuando hay quien decide, por ejemplo, cumplir con su horario de trabajo, de 8:00h a 15:00h, sin vales de comida, y observa apesadumbrado, cómo en muchas ocasiones estos vales de verano, se utilizan con el solo fin de flexibilizar el horario porque, al fin de cuentas, las horas trabajadas vienen a ser las mismas. Eso sí, hemos quedado mejor, ganado tiempo y dinero. Y nos reímos de la jornada continua.

Es comprobar cómo los criterios de prioridad en las vacaciones que marca la legislación, quedan al servicio del sentido común, mayoritariamente, de los directores de oficina, o incluso de los directores comerciales de red. Es tan difícil hacer las vacaciones trabajando en Bankinter, que he decidido, que me digan en qué fechas puedo hacerlas, porque es más sencillo, adaptar mis gustos, mi familia o mi ocio, a lo que me digan en el banco, que encontrar en este el momento propicio para hacerlas. Y es que claro, como en Bankinter por muchos cursos que hagan, no hay gestores de personas, y estos solo lo son en función de un puesto y de unos resultados…

Estoy harta de que cada nueva normativa que surge, se delegue en las entidades financieras, y que estas lo pasen a sus empleados de primera línea, se les convierta en firmes defensores y vigilantes de su cumplimiento, responsabilizándoseles también a ellos de su incumplimiento. Siendo, por tanto estos, los últimos destinatarios de todas las críticas, amarguras y sinrazones del cliente molesto y ofendido, con tantos despropósitos.

Y, solo por ser empleado, me siento vigilado yo y los miembros de mi familia que tienen cuentas en Bankinter, es como si por el mero hecho de trabajar en Bankinter, no solo tenga que serlo, sino además he de parecerlo, bueno, ético, moral, justo, equilibrado, vigilante de mis ingresos y de los pagos que paso por mis cuentas. Justificar mi tiempo y mis actividades del tiempo libre.

Quizás sea alguna o varias o todas estas circunstancias u otras que no se ven o las que no se han dicho, las que hacen que diariamente se me haga un nudo en la boca del estómago. Me dicen que esté vigilante y atenta, no sea acaso, stress o depresión. Yo más bien, diría que es la simple decepción de algo en lo que un día creí, y que hoy se desmorona.

(Este artículo es un extracto de situaciones vividas y relatadas por compañeros, de conversaciones mantenidas en las visitas a oficinas, y que no tienen otra pretensión que darlas a conocer e influir en el ánimo de la empresa para llegar a una evaluación de riesgos psicosociales)

Título: REVISTA EL_ESPEJO: ¡¡Qué difícil es el día a día en Bankinter!!

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