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REVISTA EL_ESPEJO: El E.R.E. encubierto - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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EL ESPEJO

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REVISTA EL_ESPEJO: El E.R.E. encubierto

Javier Arranz

¿Qué ha sucedido en Bankinter? ¿Siempre ha sido así o estamos ante una nueva era? Desde tiempo inmemorial Bankinter ha transmitido un mensaje de preocupación y respeto por sus empleados que nosotros siempre hemos puesto en duda porque veíamos la enorme distancia que había entre el contenido del mensaje y su aplicación práctica.

Muchas veces esta distancia era creada por los directores de organización, área, zona, etc. que hacían (y hacen) de su organización, zona, oficina,... su feudo.

Donde no impera más ley y regla que la que ellos quieren transmitir.

Salvo este paso intermedio, que ha sido un problema con la antigua Dirección y lo sigue siendo con la nueva, la cúpula directiva antigua tenía un concepto del empleado totalmente distinto de la actual.

Tenemos el caso de la creación de Gneis. No tuvimos que recurrir a la vía del conflicto para llegar al acuerdo que garantizaba todos nuestros derechos y nos dejaba en la misma situación en la que estábamos en Bankinter, como si Gneis no existiera.

La Dirección de entonces, vio legítimas nuestras propuestas y rehusó el conflicto. Para hacer esto hay que tener un determinado perfil, ser de una manera concreta... No voy a decir que en la anterior directiva fueran unos santos, pero sí había un concepto distinto de los empleados y una manera diferente de hacer las cosas.

Ahora somos simples números, recursos prescindibles independientemente de su valía, conocimiento, antigüedad... da lo mismo que te llames, Vizuete, Murciano, Anguita o Maluenda... nada nos diferencia, ya no tenemos características personales que nos hagan mejores o peores trabajadores. Hemos perdido nuestra identidad. Sólo somos un coste para la empresa, y como cualquier coste, lo deseable es que tienda a cero.

Hasta el momento del cierre de esta revista tenemos registrados 119 despidos. 74 han sido no deseados (despidos de “te quedas en la calle”) y a los otros 45 se los ha calificado eufemísticamente como “prejubilaciones”, y se les supone cierta voluntariedad, aunque muchos de estos compañeros han decidido aceptar esta “oferta” por miedo a que lo que viniese después fuera peor.

Pero, para nosotros, estas 45 “prejubilaciones” son tan deplorables como los 74 despidos, porque las condiciones son tan malas, que muestran mucho menos respeto por el empleado que si se tratara de un despido puro y duro.

Lo cierto es que el respeto brilla por su ausencia y es un valor en franco descenso y con esa actitud es muy difícil que la plantilla esté contenta. Y no sólo contenta, sino que muestre aprecio por su empresa, que aflore el espíritu corporativo..., dándose casos tan paradójicos como que responsables de cierto nivel, se acojan a la reducción de jornada por cuidado de hijos y familiares, para blindar su puesto y no ser despedido.

Si esto pasa a ciertos niveles, cómo se pretende que la plantilla de base se alinee con la política del Banco. Es imposible.

La frustración, la decepción y el miedo se han instalado en el espíritu de los trabajadores de Bankinter y, va a ser muy difícil, enmendar este entuerto.

A pesar de que la Dirección pretende dar un mensaje de normalidad en los despidos con sus mensajes: "hay que ser intolerante con aquellas personas cuya productividad es muy baja, que no contribuyen nada o contribuyen negativamente, que tienen un absentismo injustificado... con esta gente hay que tener tolerancia cero." A estas alturas nadie se lo cree y todos sabemos que se deben a un simple hecho matemático, reducir el coste salarial.

Mientras, sólo con las fuerzas y los medios de que disponemos en el Sindicato (ver artículo “una noticia buena y otra mala”), intentamos que la nueva directiva entre en razón.

Por un lado, manteniendo la vía del diálogo, les hemos planteado unas propuestas, que pretenden solventar sus hipotéticos problemas de plantilla de una manera no traumática y respetuosa con los empleados.

La otra parte es la del conflicto, que es desagradable para todos y no beneficia a nadie, al que nos hemos visto abocados por el cierre de la primera vía. En el artículo "Manifestaciones en Bankinter" os damos cumplida información de ello.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: El E.R.E. encubierto

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