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REVISTA EL_ESPEJO: La delgada línea roja - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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REVISTA EL_ESPEJO: La delgada línea roja

Javier Arranz

Este término popularizado por la película del mismo nombre que dirigió Terrence Malick en 1998 y basada en la novela de 1962 escrita por James Jones con el mismo título, “La delgada línea roja”, que narra la historia de las tropas militares estadounidenses en la Batalla de Guadalcanal durante la Segunda Guerra Mundial, se utiliza para hacer referencia a que alguien ha cruzado el límite de lo permitido o lo ético.

Con esta misma frase se refirieron en el foro algunos compañeros a la pancarta que colocamos en la parte trasera del “autobús protesta”.

Antes de hablar sobre el motivo de la exhibición de esta pancarta, quiero hacer mención a la doble moral de algunas personas que se alarman y califican de poco ético el publicar que Bankinter financia a empresas que fabrican bombas de racimo, pero no manifiestan ninguna crítica ni cuestionan la ética del propio hecho de que Bankinter financie estas actividades.

En el anterior número de El_Espejo.es ya publicamos un artículo sobre este tipo de financiación que titulamos ”Cómo ir de Bankinter a Gadafi” y a nadie le importó el asunto, ni una sola crítica, ni un solo comentario. Y no era la primera vez que este tema salía a la palestra. Lo publicó:

Es una lástima que haya gente tan egoísta que sólo alce la voz cuando cree que algo le puede perjudicar e ignore cualquier otra injusticia que ocurra a su alrededor mientras a él no le afecte.

Volviendo al asunto de la exhibición de la pancarta. El trabajo de un delegado sindical siempre se desarrolla sobre “la delgada línea roja”. Es tremendamente complicado, porque permanecemos justo en el centro de la balanza y en cuanto nos movemos una pizca, los platillos se inclinan hacia uno u otro lado. La balanza nunca se mantiene inalterada.

En nuestro trabajo tenemos que obligar a la empresa a que cumpla la ley, a que no comenta fraudes y a que mantenga y mejore las condiciones de trabajo de los empleados. Evidentemente, cuando una empresa no cumple la ley, comete fraude o empeora las condiciones de sus empleados, lo hace a sabiendas de que es incorrecto. En ese momento comienza nuestra labor para obligar a la empresa a hacer las cosas correctamente.

¿Cómo se obliga a alguien a hacer algo que no quiere hacer? (obviamente, damos por supuesto, como es el caso de Bankinter, que la vía del diálogo está cerrada).

Presionándolo.

¿Qué formas hay de presionar?

Huelgas y manifestaciones.

Las huelgas tienen el objeto de causar un perjuicio económico y las manifestaciones (en todas sus variantes) el de perjudicar la imagen de la empresa. No existe otra alternativa. Una vez adoptada una u otra (o ambas) la única variable que se puede modificar es la cantidad de presión a ejercer.

Por nuestra parte comenzamos con las manifestaciones en distintas ciudades acusando a Bankinter de llevar a cabo un E.R.E. encubierto, lo que cual constituye un fraude. Esta acción, como he mencionado antes, tenía como objeto perjudicar la imagen de la empresa. ¿Para qué? Para que dejara de cometer fraude. En este caso, para que cesara de despedir indiscriminadamente.

Pero la Dirección de Bankinter seguía despidiendo y se negaba a abrir un diálogo. Como he dicho, sólo disponemos de una variable para modificar, la cantidad de presión. Es evidente que la pancarta de las bombas de racimo, perjudicaba más la imagen del Banco que la del ERE encubierto, lo que constituía un aumento de la presión.

Pasamos días enteros valorando la conveniencia o no de exhibir esa pancarta. Mientras, el número de empleados que dejaba de aportar un plato de comida a su hogar, seguía creciendo. ¿Creéis que estar en esta situación es fácil? ¿Qué haríais vosotros?

Es importante dejar clara una cuestión, perjudicar la imagen de la empresa no tiene como objetivo el que la empresa quiebre, sería absurdo perseguir este fin pues, además de vosotros, yo también me quedaría sin trabajo. Y a mí me hace falta el sueldo, como a cualquiera de vosotros.

Perjudicar la imagen busca hacer un poco de daño, suficientemente pequeño como para no dañar irreversiblemente a la empresa, pero de la intensidad necesaria como para conseguir que la Dirección reaccione.

Imaginad que sois un delegado sindical de Seguridad y Salud, y descubrís que vuestra empresa está utilizando productos tóxicos ilegales que han provocado afecciones a varios empleados. Se lo comunicáis a la Dirección para que corrija esa conducta y no os hace caso.

Podéis denunciar a la empresa. En ese caso la impondrán una cuantiosa multa que le obligará a hacer ajustes económicos (puede que haga despidos o no, eso no lo sabéis).

¡Madre mía! Qué dilema. La salud de tus compañeros en un lado de la balanza y problemas económicos para tu empresa en el otro lado. ¿Qué haríais en esta situación? ¿Cuál es la decisión correcta?

Pues esto sucede. No me lo he inventado. Es un caso real. Los delegados sindicales, en determinadas ocasiones, tenemos que tomar decisiones así. Y nos decantemos por una u otra, siempre habrá alguien que lo criticará.

Nosotros tomamos la decisión de sacar esta pancarta, con el convencimiento absoluto de que era la Dirección del Banco quien no nos dejaba otra alternativa.

Alguien decía en foro que era muy desagradable tener que explicar a los clientes que preguntaban por qué Bankinter financiaba estas empresas. No lo dudo, pero seguro que es mucho más desagradable tener que explicar a una familia, como he tenido que hacer yo, por qué a fulanito o a fulanita, excelentes trabajadores que habían dado su vida para el Banco, los habían echado a la calle sin ningún motivo, ni respeto.

Afortunadamente, la decisión que tomamos y el riesgo que asumimos no fue en vano, porque esta pancarta marcó el principio del fin de los despidos. Conseguimos nuestro objetivo, que Bankinter sopesara entre el ahorro de coste que conseguía despidiendo y lo que le iba a costar en imagen seguir despidiendo. Tirar de la cuerda sin que se llegue a romper es nuestro trabajo. A veces nos equivocaremos y otras acertaremos. Pero, por encima de todo, tened en cuenta que hagamos lo que hagamos siempre será mirando por el beneficio de los trabajadores.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: La delgada línea roja

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