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REVISTA EL_ESPEJO: Administrativos y subdirectores - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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ESPECIAL bankinter

REVISTA EL_ESPEJO: Administrativos y subdirectores

Elena Asensio

Me siento a escribir este artículo, sin muchas ganas y con bastante desánimo. Estoy decepcionada, me siento frustrada y cansada de 'tantos palitos'.

Hay que captar, captar y captar. Lo que sea, como sea, no podemos seguir apareciendo aquí. La presión es tan fuerte, tantos listados, tan interminables..., que la mayoría de las veces no los sigo. A veces porque no me da tiempo, a veces porque no me siento con ánimos y a veces porque se me sube la adrenalina.

Captar, captar y captar, es como un mal sueño que se repite desde que entro por la pueta de la oficina, e incluso, se sigue repitiendo muchas veces, también cuando me voy.

Cierto es que hay que generar negocio, que hay que crecer y que hay que captar. Pero y la gestión, ¿a nadie le preocupa? ¿y la personalización?

Creamos multitud de canales, centros de empresa, oficina de internet, agentes, banca virtual, banca telefónica, y de cuantos más se nos ocurran, que a menudo empiezan, pasan y en el peor de los casos, acaban en la oficina tradicional. Oficinas, a las que al tiempo que les crecen las incidencias, las estafas, los ingresos, los malos rollos, las quejas, las informaciones, que han de formar tecnológicamente, (incluso a veces a enseñar a distinguir entre mayúsculas y minúsculas), les van quitando recursos administrativos.

Captamos lo que sea, y en lugar de dar un servicio, creamos una servidumbre, no se le enseña, y se da por hecho su conocimiento. Y más pronto que tarde, se le retrocederá aquello que nos pida y pasará por una oficina a lo que sea, pero pasará. Y mientras, seguirán desapareciendo los recursos administrativos.

Desaparecen los administrativos de las oficinas, pero crecen las normativas de identificación, los controles de ingresos y salidas, las operaciones fraudulentas, pero no somos lo suficientemente innovadores como para que desaparezcan también las cajas (origen de problemas y de paso para muchos).

Desaparecen los administrativos, pero no su trabajo, y cargamos doblemente al subdirector, que es el jefe de todo, mantenimiento, limpieza, seguridad, cartelería de la oficina, gestor de incidencias, resolutor de problemas, formador de tecnologías, y claro, trabajo administrativo que incluye, no ya solo la caja, sino todo el mostrador y a menudo la contestación del teléfono.

Tampoco las herramientas ayudan, obsoletas, sin mantenimiento, con tantos softwares o parches o lo que sean, que cuando no se atascan (recicladores), no cogen el papel (impresoras), y cuando no, tardan más segundos, (a veces incluso minutos, ¡sí, minutos!) de lo deseable en cargar una página, o configurar otra. ¿Son las comunicaciones, los sistemas, los puestos de caja? ¿O acaso soy yo?

Y lo peor de tanto desánimo, es que a nadie parece importar el trabajo administrativo, ni siquiera el bienestar de los subdirectores. Ni se valora, ni se tiene en cuenta. Y no pido un premio, ni una recompensa económica, sino un reconocimiento que viniera de unas herramientas acordes a la cantidad de trabajo diario, de unas aplicaciones eficientes y rápidas en su uso, de una plantilla administrativa en función del tipo de oficina, de una formación actualizada y constante para los administrativos, de una compensación por la escasa o nula flexibilidad que tiene su puesto de trabajo, de capacidad de decisión en lo que a su trabajo atañe y ¿por qué no? de unos cajeros que permitieran realizar ingresos.

Y cada día que entro en la oficina, y son ya muchos años, lo hago con el firme propósito de pasar un buen día y no dejarme llevar por un primer impulso, pero cuando entra el primer cliente, y me dice que tiene mucha prisa, que ha dejado el coche mal aparcado, y no tiene el DNI actualizado, (y no puedo digitalizarlo), y el reciclador se atasca porque los billetes están muy usados, y el cliente siguiente dice que ha vuelto a bloquear las claves de internet, y aparece el director de la oficina preguntando cuántas cuentas se abrieron el día anterior... me doy cuenta de que mis buenos propósitos, acaban de finalizar y de que aún me quedan siete horas.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: Administrativos y subdirectores

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