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Becarios - El_espejo 75

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   nº 75: marzo 2007

  1. Cuartos de paga
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  6. Propuestas - XXI Convenio Colectivo
  7. Becarios
  8. Ya somos más de 150.000
  9. Los procesos de un cambio
  10. Organización de Medios
  11. Mi profesora de filosofía
  12. Bhavnani alcanza el 12,793%
  13. Evaluación 360º
  14. Día de la Mujer Trabajadora
  15. Las mejoras del Convenio Colectivo
  16. Bankinter no corrobora a la A.E.B.
  17. Carreras profesionales
  18. La satisfacción del empleado
    La satisfacció de l'empleat
  19. La revolución de Bankinter
  20. Nuevos delegados
  21. 2 rue de San Pedro

                       

Cuando en el telediario salen los inmigrantes sin papeles procedentes de algún país africano trabajando en la huerta murciana de sol a sol por un puñado de euros bajo las órdenes de un empresario español sin escrúpulos, nos llevamos las manos a la cabeza y nos hacemos cruces porque no entendemos cómo en este país pueden suceder cosas así.

Sin embargo, al llegar a nuestro puesto de trabajo no tenemos ningún reparo en poner a trabajar al becario en el puesto de caja por 400 miserables euros al mes (algunos no cobran nada), exigiéndole además la misma profesionalidad y fiabilidad que a un empleado Bankinter. El empleado de banca de más baja categoría y con menos responsabilidad, entra en Bankinter ganando 1.794,47 euros al mes. Parece que hay una diferencia sustancial.

Y no sólo le hacemos trabajar por nada, sino que además no tiene ninguna protección, seguro o cobertura. Si cae enfermo o padece alguna enfermedad profesional, se quedará en su casa, sin que nadie se preocupe por él, ni tenga ninguna compensación, porque no estará de baja, ya que no existe relación laboral entre la empresa y el becario.

Sabemos que el trabajo en la oficina es duro y que en muchas de ellas hay carencia de personal. Poner a trabajar al becario es una tentación difícil de controlar. De forma muy hábil, la dirección del banco delega en directores y subdirectores, la gestión del becario, para poder lavarse las manos y no verse salpicados por esta actividad fraudulenta.

Necesitamos de vuestra colaboración para acabar con este fraude.

Nosotros hemos movido ya nuestra ficha ante la Inspección de Trabajo, la cual se ha manifestado claramente a nuestro favor y ha obligado a Gestión de Personas a confeccionar un manual de actuación con el becario que en breve os llegará. Hay un compromiso de hacer un seguimiento de la aplicación de dicho manual, pero nos encontraremos con un problema si permitís que el banco os utilice como escudos.

Nuestro trabajo no acaba aquí, hemos comenzado una serie de contactos con las universidades para que se impliquen en la tutoría de los becarios e impidan la utilización fraudulenta de los mismos. Y, si llega el caso, no los cedan a Bankinter. Pero para que estas acciones den su fruto es necesario que contemos con vosotros.

Si queremos una plantilla bien dotada, formada y con experiencia, tenemos que movernos. Mientras sigamos consintiendo que se cubran puestos de trabajo con becarios, nunca conseguiremos que aumente la plantilla. Seguiremos eternamente enseñando y corrigiendo a una persona que se irá tres meses más tarde y vuelta a empezar.

Si en tu oficina hay más trabajo del que puede asumir la plantilla, no pongas al becario en caja, pide un empleado a tu organización. Y si tu oficina tiene una dotación suficiente de personal, no pongas al becario en caja, rótale por todos los puestos para que aprenda y, por fin, tenga un sentido su beca.

Recordad, el becario accede a la empresa para aprender y formarse, no para trabajar (Disposición Adicional Primera del RD 488/1998, de 27 de marzo, que desarrolla el art. 11 ET).

Javier Arranz