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REVISTA EL_ESPEJO: Un toque naranja - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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REVISTA EL_ESPEJO: Un toque naranja

Javier Arranz

A sus 50 años el banco quiere ser moderno, quiere ser natural, ser transparente, desjerarquizarse, abandonar el paternalismo que durante décadas lo ha perseguido... pero, no lo consigue. Imaginamos que para que esto sucediera tendría que producirse una relación inversa entre la edad del banco y la de la plantilla, es decir, cuanto más mayor sea la empresa más joven deberían ser los empleados. Sin embargo, la cosa no es así, envejecemos con Bankinter y perpetuamos nuestra forma de ser y de actuar.

Tras este primer párrafo da la impresión de que el tema que voy a tratar es muy profundo y relevante, pero sólo voy a hablar de la repercusión de las visitas de la Consejera Delegada a las organizaciones. (En otra ocasión escribiré de la mala costumbre de la Consejera Delegada de no invitarme a ninguna de las reuniones/presentaciones que realiza en Tres Cantos desde hace ya 3 años, en las cuáles me tengo que colar... Imagino que será por miedo a las preguntas).

El hecho al que me refiero en este artículo es al ambiente rancio y trasnochado que rodea la visita de alguien de la Dirección a alguna instalación de la empresa. Cuando van por Tres Cantos la Consejera Delegada o el Presidente, se da la alarma de zafarrancho general, hay que quitar cajas de enmedio, recoger los papeles de las mesas... incluso, y éste es uno de los hechos que motivan este texto, en la última visita en los baños de las mujeres se colocaron frascos de perfume de marca, pastillas de jabón y se roció el ambientador del aroma Bankinter (insoportable, por cierto). Todo ello fue escrupulosa y puntualmente retirado cuando finalizó la visita de la Consejera Delegada.

Dudo mucho que los lumbreras que promocionan estas iniciativas hayan tenido en cuenta que estas órdenes de zafarrancho y esta realidad acicalada son ofensivas para los empleados de Tres Cantos. Los que trabajamos aquí estamos muy orgullosos de nuestro edificio (y ahora más que tenemos aparcamiento y jardín nuevos) y nos sentimos cómodos y a gusto (siempre hay cosas que mejorar, por supuesto).

No sé si esto es lo que quiere ver la Consejera Delegada, un decorado, una realidad maquillada que no tiene que ver con la vida diaria, ni el ambiente cotidiano que tiene el edificio de Tres Cantos. Desde estas líneas quiero invitar a la Consejera Delegada (a pesar de que ella no me invite a mí) a que venga a nuestro edificio por sorpresa, sin avisar a nadie (seguro que a más de uno le da un infarto, me refiero a jefes) para que pueda ver cómo es Tres Cantos de verdad. O , mejor aún, que emule el programa de TV “el jefe infiltrado” y venga por aquí disfrazada con bigote y peluca, de folclórica o como quiera.

Pero no vayáis a pensar que éste es un mal que sólo afecta a los SS.CC. de Bankinter. El segundo motivo que me ha llevado a escribir este artículo fue la reacción que provocó la visita de la Consejera Delegada a la Organización de Castilla/La Mancha/Extremadura.

En este caso la Dirección de la Organización pidió a los asistentes que se presentaran al acto convocado por la Consejera Delegada con alguna prenda naranja que se viera (evidentemente, la ropa interior naranja no servía). Podéis imaginaros el cachondeo que suscitó la petición de marras.

No vamos a ser modernos, naturales, desjerarquizados, transparentes... mientras sigamos con estos comportamientos propios de la primera mitad del siglo pasado. Se impone un cambio de mentalidad, un abandono del paternalismo (hablando de esto, os recomiendo la lectura de la página 9), un paso seguro y firme hacia el siglo XXI en el que hace ya 14 años que nos encontramos.

Hombre ya”, “un poquito de por favor”, como decían en una exitosa serie española de televisión.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: Un toque naranja

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