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REVISTA EL_ESPEJO: RUPTURA DEL CONTRATO SOCIAL

Javier Arranz

La esencia del Contrato Social (cuya formulación más conocida es la propuesta por Jean-Jacques Rousseau) es la siguiente: para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un contrato social implícito, que les otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que dispondrían en estado de naturaleza. Siendo así, los derechos y deberes de los individuos constituyen las cláusulas del contrato social, en tanto que el Estado es la entidad creada para hacer cumplir con el contrato. Del mismo modo, los hombres pueden cambiar los términos del contrato si así lo desean; los derechos y deberes no son inmutables o naturales. Por otro lado, un mayor número de derechos implica mayores deberes; y menos derechos, menos deberes.

El Contrato Social ha distinguido a España y a otros vecinos europeos, del resto del países del mundo. Hemos hecho gala, frente a otros regímenes y políticas, de nuestra calidad humana y social. Hemos creado un modelo en el que las personas, el ser humano, debía estar por encima de otros intereses.

El Estado, como garante del pacto adquirido por la sociedad, en el que derechos y deberes estaban equilibrados, ha roto este acuerdo. Ha inclinado la balanza, desorbitadamente, hacia un lado. A unos (los empresarios) les ha otorgado todos los derechos, eximiéndolos de sus deberes, y a otros (los trabajadores) nos ha impuestos todos los deberes, despojándonos de nuestros derechos.

El trabajo, que alcanza el estatus de “derecho” en nuestra Constitución, pasa a convertirse en un privilegio, objeto del mercadeo por parte de los contratistas. Con el único fin de... ¿de crear una autocracia? ¿de incrementar aún más las diferencias sociales? No lo sé, ni lo entiendo.

Al margen de los dilemas éticos que pueda plantear la Reforma Laboral llevada a cabo por el Gobierno, ¿qué objetivo práctico pretende conseguir?

El progreso económico (y social) ha estado ligado siempre a la prosperidad de la burguesía, de la clase media, que ha generado consumo. La clase baja o una clase media empobrecida, no puede producir el consumo necesario para reactivar la economía.

¿Acaso las grandes fortunas van a cambiar su carísimo Lamborghini, por 10 utilitarios de la gama media de Renault, para inyectar liquidez en el mercado del automóvil? Y, en tal caso, ¿qué pasará con Lamborghini?

La Reforma Laboral, no sólo precariza el mercado, sino que genera incertidumbre. Es decir, aunque el empresario no me rebaje el salario, la perspectiva de un despido fulminante, barato, sin necesidad de ser justificado, que pueda afectarme en cualquier momento, me produce miedo. De esta manera, no voy a gastarme mis ahorros, no voy a hacer reforma en casa o no voy a comprarme un coche. Guardaré ese dinero por si me hace falta en el futuro, ya que mi puesto de trabajo, para siempre, va a pender de un hilo.

Esta Reforma es un gigantesco paso hacia atrás.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: RUPTURA DEL CONTRATO SOCIAL

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