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REVISTA EL_ESPEJO: APRENDE A DECIR 'NO' - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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REVISTA EL_ESPEJO: APRENDE A DECIR 'NO'

Elena Asensio

En conversaciones con los compañeros, es frecuente escuchar comentarios tales, como “es que no caigo bien”, “el banco tiene la culpa” o “es que si digo algo me pondrán una cruz”. El problema no es expresarse así o decir estas frases, el conflicto surge, cuando esto que digo llego a hacerlo mío, cuando lo siento, me lo creo, y asumo que tengo que vivir así. No somos conscientes de que después vendrán las frustraciones, las ansiedades, los miedos, la irritabilidad y las contradicciones. Y lo peor de todo, es que ser víctima o adoptar el rol del servilismo, no nos garantizará nuestro puesto de trabajo, ni nos va a defender frente a un despido.

Conociéndonos, supongo que no seré tachada de comprada, vendida o de pelota, pero en muchos casos, no puedo defender estos argumentos. No creo que el banco sea el culpable de todos nuestros males, y ni siquiera creo que lo sean, los que están por encima de nosotros, porque y pese a su denominación, ni son, ni saben ser gestores de personas.

El banco es culpable de considerar que cualquiera que sepa vender y que haya tenido unos buenos resultados, sirve para gestionar personas o para liderar equipos. El banco es culpable de que las personas que nos lideran sean ineptos que no están capacitados para tutelar y motivar a los empleados como personas que son, con sus circunstancias y sus caracteres. Llevar personas, empatizar o ser líder, es algo más que amenazar, asustar y amedrentar. Y por supuesto, mucho más que ser un buen vendedor. Y de no profesionalizar la gestión de los recursos humanos, sí es culpable el banco. Pero, de nuestros males y de nuestras frustraciones, creo sinceramente, que los únicos culpables y los únicos responsables somos nosotros mismos. La culpa de nuestras situaciones radica en cada uno de nosotros, porque en algún momento tendremos que aprender a decir NO, porque en algún momento tendremos que poner unos límites, y decidir que no los vamos a transgredir, porque habrá ocasiones en las que tendremos que manifestar nuestras inquietudes y nuestra problemática. Porque en algún momento habremos de levantar la mirada.

Decimos constantemente que para nuestros jefes somos meros números, que sólo se nos conoce en función de unos resultados y del cumplimiento de unos objetivos, y es cierto, pero después cuando es el mismo jefe el que me comunica un cambio, o el que me cambia de puesto de trabajo por pedir una reducción de jornada, o después de una baja, o el que justifica mi falta de resultados en la no prolongación de jornada, o el que ignora que estoy en una carrera profesional, o el que me pone una reunión/ curso/sesión formativa, fuera de mi horario de trabajo, es a ese mismo, al que le decimos que no sabe y que no es apto para llevar equipos, al que le pido después, que sepa donde vivo, o que tengo hijos pequeños, o que dedico mi tiempo libre a salvar ballenas en extinción, o que tengo que hacer 100 kms diarios, y al que echo en cara que no aplique la normativa, (que tampoco conoce, ni quiere conocerla).

Pero es que nosotros tampoco somos capaces de explicar nuestra cotidianidad, de decir dónde vivimos o que si dejamos la subdirección se interrumpe la carrera profesional, somos incapaces de negarnos a un traslado que nos complica la situación familiar, que nos produce un perjuicio económico, y que encima es superior a 25 kms, o no, pero que poco a poco nos acercará a Portugal. No somos capaces de hacer valer nuestros derechos y nuestro tiempo libre, no yendo a una reunión convocada después de las 17,00 h, o denunciando el menoscabo profesional por una maternidad o por una reducción de jornada.

En estas circunstancias, podremos firmar infinidad de acuerdos, conseguir el convenio más progresista y con el mayor número de garantías del mundo, podremos enviaros cuantos mails, e informaciones queráis, asistiros, y prestaros todo nuestro apoyo, pero si luego, no eres tú, el que dices NO, tú, el que fijas unos límites infranqueables, tú el que enseñes y exijas el cumplimiento de la normativa a tu jefe, a ése que el banco considera gestor de personas, (pero que insisto, que esto sólo lo llevan en el nombre), nada de cuanto firmemos, ninguna de tus garantías, nada de lo que nos cuentes, nada de lo que te digamos, podrá ayudarte en tu día a día, en ninguna circunstancia podrás encontrar apoyo, y lo que es peor, agachar la cabeza y decir que sí, nunca te va a proteger, ni te va a garantizar tu puesto de trabajo.

Aprende a decir NO, y sé tú mismo el dueño de tu circunstancia y de tus elecciones.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: APRENDE A DECIR 'NO'

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