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REVISTA EL_ESPEJO: La cobardía de los mandos intermedios - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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REVISTA EL_ESPEJO: La cobardía de los mandos intermedios

Javier Arranz

Seguro que todos nos acordamos del caso de una compañera despedida que publicamos en el foro el año pasado porque se daba la circunstancias de que un mes antes de despedirla su jefe la envió un correo felicitándola por su trabajo.

Nos encontramos en multitud de ocasiones, prácticamente en el 90% de los despidos que se producen en esta empresa, que el trabajador no ha sido advertido, ni apercibido de que su conducta (con razón o sin ella) no es del agrado de su superior.

Esta capacidad de comunicación, que debería ser imprescindible en cualquier gestor de personas, brilla por su ausencia en prácticamente todos los responsables de Bankinter.

El Departamento de Formación está realizando un esfuerzo en dar cursos específicos para los gestores de personas, que el tiempo nos dirá si son o no efectivos.

Yo creo que la cobardía no se corrige con formación, es una cualidad personal muy difícil de pulir y más complicado aún de eliminar. Hablo de cobardía porque esta falta de comunicación no tiene nada que ver con problemas de dicción de los gestores o de audición de los subordinados, sino con el miedo al conflicto, al enfrentamiento, de los responsables.

Cuando se produce un despido y hablamos con los jefes de la persona despedida, nadie sabe nada. Para todos era un excelente profesional, nadie se explican el por qué del despido, y acaban con la coletilla “ha debido ser cosa de GdP”.

¡¡¡FALSO!!!

GdP no decide a quien se despide. GdP actúa a petición de los jefes que previamente han emitido un informe explicando los motivos por los que hay que despedir a una persona concreta. Son valientes para escribir las quejas que tienen de un empleado, pero no para decírselo a la cara, dándole así la oportunidad de poder cambiar o aclarar la situación o limar discrepancias o adaptar las formas de trabajo.

Cuántas veces nos hemos encontrado con compañeros despedidos que previamente al despido habían sido trasladados a otro departamento u oficina. Cuando indagamos el caso y pedimos información a GdP nos dicen, “sus jefes le avisaron de que no estaban contentos con su trabajo, de hecho le cambiaron de oficina para ver si en el nuevo destino rendía mejor”. Sin embargo, cuando averiguamos la verdad, resulta que, efectivamente, sus jefes lo trasladaron, pero con estas palabras: “hemos pensado en ti para un puesto de mayor responsabilidad” o “te enviamos a una oficina mejor, esto es una ocasión para ti” o ”tu trayectoria profesional será mejor en esta nueva oficina”.

De esa manera es imposible que el trabajador tenga un feedback real de su trabajo, nunca podrá saber si está cumpliendo las expectativas que se han puesto en él, si su forma de trabajar es del agrado de su jefe, si el camino recorrido es el correcto... y, evidentemente, no sabrá que debe cambiar tal o cual cosa, o que se espera de él cual o tal otra... por lo que las posiciones de responsable y subordinado se irán separando cada vez más, se irán haciendo más y más incompatibles.

Señores responsables, jefes, gestores de personas o como mejor quieran denominarse, hablen con sus empleados, pongan en común sus diferencias y sus semejanzas, sin acritud, para mejorar la convivencia. Y si no se atreven, comuníquenselo a Gestión de Personas, que hagan ellos de intermediarios, pero no dejen NUNCA que su cobardía acabe con los huesos de un compañero en la calle.

El peor castigo que se puede imponer a un trabajador es el despido, es la sanción máxima. Si hay que llegar a esta situación que sea porque realmente ha ocurrido algo muy grave.

Si, por el contrario, como gestor no te has reconocido en este artículo... nuestras felicitaciones. No cambies, salvo para mejorar.

Y, mientras tú, subordinado, estate atento a las señales, intenta anticiparte... y cuando tu jefe te felicite o te proponga una promoción, échate a temblar.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: La cobardía de los mandos intermedios

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