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EL ESPEJO

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REVISTA EL_ESPEJO: En el trabajo el cariño no tiene cabida

Nuria Abad

El ACOSO es un DELITO y está penado por la ley:

La Audiencia Provincial de XXXXXX ha ratificado este febrero la condena por acoso sexual en el ámbito de la función pública a este catedrático. El fallo, al que ha tenido acceso elDiario.es, le condena a un año y medio de cárcel, a nueve años de inhabilitación y le prohíbe acercarse a la víctima ni comunicarse con ella.[...]

Los abrazos iniciales fueron a más. Durante las reuniones periódicas en su despacho, el catedrático continuó con los abrazos cada vez que obtenían un resultado satisfactorio en el ordenador. Posteriormente empezaron los tocamientos. 'Le ponía la mano en el muslo y le invadía su espacio', señala la sentencia. Cuando la víctima manifestaba su incomodidad, él respondía que era muy cariñoso con todo el mundo, que necesitaba tener muestras de afecto con ella y que debían tener una relación de 'mucha confianza'.

Cada vez que ella se mostraba distante y ponía límites al catedrático, este se ponía a llorar y le decía que se sentía muy mal por la pérdida de su hijo y por la frialdad que la doctoranda mostraba hacia él. Según el tribunal, esto provocaba que la víctima se sintiera culpable y volviera a tener dificultad para ponerle límites.

En esta ocasión no aporto el enlace a la fuente de la información y oculto referencias identificativas ya que no es sentencia firme. Alimentar el morbo por los detalles se satisface con simples búsquedas en la red.

Quiero expresar mi opinión y decir que habiendo ya sentencia condenatoria y establecidas las medidas de protección a la víctima, el agresor está eludiendo el cumplimiento de las penas y la Universidad está inhibiéndose de sus responsabilidades, sobre todo provocado por la lentitud de la justicia en llegar a sentencias firmes, siendo los medios de comunicación quienes están informando de irregularidades.

Estas situaciones, que la ley castiga, han sido y son pasadas por alto en las instituciones y empresas por no tener especialistas capaces de hacer un análisis correcto de los actos y actitudes y sobre todo de la carga social que a toda costa trata de no comprometerse con las acciones individuales cerrando los ojos y alejándose.

Me gustaría compartir el sentimiento de pena por la vida de este agresor que no entrará en prisión si es su primer delito, aunque sí tendrá antecedentes penales (probablemente durante 6 años) y estará inhabilitado por esos 9 años para ejercer como catedrático por no haber sido capaz de abandonar su actitud tras los avisos previos, y sobre todo siento una profunda rabia por la vida de la/s víctima/s que ha estado años sufriendo el acoso, ignorada/s por la institución que estaba obligada a defenderla/s y finalmente con la valentía de acudir a los tribunales y soportar el largo proceso judicial con sus múltiples juicios y sesiones con la que me solidarizo completamente y lamento que tenga/n que ver cómo su agresor vive impunemente 'de momento'.

La educación machista, la impunidad de los actos, la minimización de los efectos o la acusación de ser la causa han provocado sufrimiento en las víctimas durante décadas, por fin con la LO 1/2015 la aplicación de la ley hará entender lo que hasta ahora se oía y no se comprendía: el acoso es un delito.

Sinceramente deseo que la educación a través del castigo no sea la solución. Es fundamental que se fomente una cultura de respeto e igualdad de género, para que este tipo de situaciones no sucedan.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: En el trabajo el cariño no tiene cabida

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