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REVISTA EL_ESPEJO: El pan nuestro de cada día - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

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REVISTA EL_ESPEJO: El pan nuestro de cada día

Elena Asensio

Lamentablemente, tenemos que volver a hablar de las herramientas que nos pone el banco para desempeñar nuestro trabajo diario. Aquel que se realiza en las entrañas, el que menos luce, pero quizás aquel que puede hacer que nuestro trabajo en la oficina, sea más eficiente y nos permita una mayor calidad del mismo.

De un tiempo a esta parte, todos estamos sufriendo y padeciendo con los ordenadores, las aplicaciones o lo que sea. El caso es que las líneas no son rápidas, los cortes constantes, las transacciones se quedan colgadas o los procesos ralentizados. A menudo nos encogemos de hombros o nos resignamos, ya ni nos quejamos del tema, porque nos hemos acostumbrado a las penurias informáticas y tecnológicas. Buscamos el consuelo comentando el tema con otros compañeros, a ver si a ellos les pasa lo mismo. Y cuando la respuesta es afirmativa, respiramos aliviados; "ufff, es en todo el banco".

Si alguien estudiara la cantidad de tiempo y de paciencia que gastamos en estos menesteres, quizás hubiera un planteamiento serio de invertir y de gastar (sobre todo dinero) en herramientas, en tecnologías, en procesos y en el mantenimiento de los mismos.

Este verano le tocó el turno a los recicladores. Estos, y después de tantos años, quizás requieran como toda máquina de un mantenimiento, porque las gomas se secan y se resquebrajan, los tornillos se sueltan y las baterías se agotan. Cuando se atasca algún billete y hay que abrirlo, no sabes lo que vas a encontrar. Es tal la cantidad de polvo que acumula, que se puede convertir en un hábitat más que acogedor para ciertas especies de alimañas. Me consta que en las zonas de costa ha aparecido también polvo de arena.

Y cuando hablo de mantenimientos no me refiero al envío de un técnico que repare la máquina cuando se comunica la avería. Porque llegados a esta situación, es que el mal ya se ha producido y el servicio en la oficina se ha quedado parado.

El mantenimiento es mantener y no reparar. Implica unas revisiones periódicas, un cambio o sustitución de los materiales más estropeados, una limpieza de los mecanismos, actualizaciones, etc..., pero un mantenimiento de este tipo, cuesta dinero, supone invertir en herramientas, pero prevenir en Bankinter, es un tema tabú, ávidos como están de incrementar beneficios, para "engordar" solo el bolsillo de unos cuantos.

Y así, mientras que Bankinter y Fujitsu valoraban si el problema con el reciclador era imputable a uno o a otro, si era un tema del hardware o del software, en las oficinas teníamos que pelearnos y perder el tiempo con la máquina. Bregar y escuchar las impertinencias de muchos de los que entraban en la oficina.

Descuadres, atasco de billetes, vaciado y nueva carga de los cajetines, revisión de los movimientos, operaciones no contabilizadas y todo un sinfín de incidencias, han sido durante mucho tiempo el día a día de todos los compañeros que trabajan con la caja. Primero algo puntual, en algunas oficinas, sí, en otras no. Pero después, un problema que en diferentes tiempos y bajo distintas manifestaciones se ha ido sufriendo en muchas oficinas.

Quizás hoy pueda estar arreglado, los técnicos han tenido que pasar por los centros, y, por tanto, es de suponer que, al menos las incidencias mecánicas o de materiales o de limpieza, hayan quedado resueltas.

Pero la impotencia y frustración con las que habitualmente tenemos que enfrentarnos a nuestro trabajo más básico y cotidiano, van generando la atmósfera de agotamiento y decepción que se respira en el banco.

Confiemos, y de no ser así, os animamos a que nos lo comuniquéis, en que los descuadres que se hayan podido producir o que se produzcan, como consecuencia del mal funcionamiento de los recicladores, no se tengan en cuenta o no perjudiquen el cobro del bonus de los subdirectores, ni, evidentemente, los informes de las auditorías.

Porque de la misma manera que nadie será responsable de la falta de inversión en herramientas básicas, y, por lo tanto, de su mal funcionamiento, nadie, y menos un subdirector, debería ser responsable y/o salir perjudicado económicamente, de algo que no le es imputable y en lo que nada ha tenido que ver (bastante ha sido el sufrirlo).

Título: REVISTA EL_ESPEJO: El pan nuestro de cada día

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