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REVISTA EL_ESPEJO: Cría cuervos y te sacarán los ojos

Leticia de Uralde

Últimamente hay un relato que circula en nuestra organización de oficina en oficina. No sabría decir si es una fábula, un cuento tradicional o una realidad como un piano, que igual que los juglares antaño, narran de boca en boca promoviendo su conocimiento a pesar de las circunstancias.

El cuento habla sobre un Califato que estaba situado al norte de un imperio mediano. Por lo visto, cuando llegó el momento de suceder al anterior Califa, desaparecido en extrañas circunstancias, no debieron encontrar a nadie lo suficientemente digno y merecedor de semejante distinción y recurrieron a un señor extranjero.

Venía de lejanas tierras, algunos decían incluso de París, como los churumbeles, y le atribuían traer no solo una hermosa hogaza bajo el brazo sino la receta de la masa madre.

No vino solo, pues al poco mandó llamar a sus nobles y musas aliados. Cual juego de tronos, desfilaron ante el populacho personajes que habían servido a la familia Sabad ell-Guip, de la que provenía el nuevo Califa, recordando a las gentes del califato que no había nadie suficientemente digno para tales honores en la casa.

Entre toda aquella corte extranjera, había uno que se llamaba Privado, y que, si bien en un principio pasó desapercibido, con el tiempo llamó mucho la atención. El noble Privado se jactaba de pertenecer a la alta alcurnia, sin embargo, hubo que vestirlo de los pies a la cabeza con los haberes del califato. Había prometido el oro y el moro, y el califa Sabad ell-Guip no quería reconocer las carencias de aquel noble al que había hecho llamar y que, no solo había salido rana, sino que había llegado con una mano delante y otra detrás.

Así pues, día tras día, sus cortesanos veían cómo este noble hacía suyo todo aquello que se le antojara, ya fuera anterior del Califato o fruto del trabajo y esfuerzo de otros/as. Más aún se escandalizaron cuando vieron con estupor cómo el Califa Sabad ell-Guip, así como su musa más querida, también de la familia Sabad ell-Guip, no solo no corregían semejante comportamiento, sino que lo promovían e incluso cooperaban abiertamente en el saqueo y ninguneo a las buenas gentes del Califato. Mas, como en todo buen cuento, debe haber una enseñanza. Y ya lo advierte el refranero: cría cuervos y te sacarán los ojos.

El noble Privado, tanto se había adueñado de lo ajeno que perdió la noción de la realidad y quiso sacar más provecho a aquella cartera que consideró, no solo propia, sino fruto de su gestión y esfuerzo. Así que, revisó los haberes que guardaba dentro y, especialmente fijándose en los más valiosos, se dio cuenta de que si los aportaba como si fueran ofrenda propia en vez de patrimonio del Califato, no solo conseguiría ganarse el favor de los sacerdotes con humo, sino también quedarse un porcentaje de lo supuestamente aportado, como mandaban los usos y costumbres para los colaboradores del Imperio.

Sibilinamente preparó la salida y cuando se aseguró de que ya no quedaba más remedio y estaba la mudanza hecha, salió todo a la luz sin consecuencia alguna para el noble Privado, que para entonces había tomado las de Villadiego. Además, acusarle de que aquello no le correspondía hubiera supuesto reconocer también que se había consentido el expolio de las buenas gentes del Califato desde las más altas instancias.

Dicen las malas lenguas que cuando el Califa Sabad ell-Guip, descubrió la artimaña se sintió traicionado. No solo era la decepción o incluso la ira. Tampoco que aquel ardid pudiera bajar notablemente los haberes que presentaba al Imperio. Lo peor de todo era que a pesar de ser el ordeno y mando del Califato del Norte, todo aquel que hubiera a su alrededor sabía del engaño y aquello lo ridiculizaba sobremanera.

De hecho, el bochorno llegó a todos los rincones del Califato en minutos y gran parte del populacho se sonreía burlonamente a pesar del doble agravio que les había supuesto la actitud del Califa Sabad ell-Guip. Inicialmente el saqueo, luego remontarlo. Eso sí, ver cómo le pagaban con la misma moneda, no tenía precio.

Título: REVISTA EL_ESPEJO: Cría cuervos y te sacarán los ojos

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