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Elige el tuyo y vete - El_espejo 76

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   nº 76: junio 2007

  1. Despidos
  2. Media paga de agosto
  3. Cambio de imagen
  4. Crónicas de andar por casa
  5. A vueltas con los becarios
  6. De vuelta con los becarios
  7. Jornada de verano
  8. Motivo/ación
  9. Objetivos rentables pero no beneficiosos
  10. Gestores de personas
  11. Banca telefónica
  12. Elige el tuyo y vete
  13. Pensar en la marca
  14. Formación
  15. Puertas de caja
  16. Día internacional de la seguridad y la salud
  17. El atraco es un riesgo laboral
  18. Lipoatrofia semicircular
  19. Reunión con la dirección
  20. Transformación estratégica
  21. Mi trabajo es administrativo
  22. Carrera de subdirectores
  23. El regreso
  24. Convenio colectivo
  25. 2 rue de San Pedro

                       

Con el inicio de la jornada de verano pregunté a diferentes compañeros sobre cuál era su intención acerca de cumplir o no este horario. Las respuestas, así como las intenciones fueron de todo tipo.

Es cierto, que si el trabajo siempre nos supera, cuánto más si la jornada diaria se ve reducida en una hora, y además en una época del año, tradicionalmente dura y dificultosa.

Recordé el último anuncio de la campaña de tráfico, y en los muchos motivos que tenemos para no pasar la tarde en el banco. "Elige el tuyo y vete". Porque cada tarde de éstas, son horas que te impiden disfrutar de tus hijos o de una larga conversación de sobremesa, con tu pareja o con tus amigos. O de ir al cine a ver aquella película que siempre dices que tienes que ver. Esos ratos que te pasas trabajando, aunque me digas que más tranquilo y que te cunde más, podrías utilizarlos para hacer un curso de vela o para aprender a montar a caballo. Podrías utilizarlos simplemente para no hacer nada o para aprender a estar contigo mismo. O incluso, podrías hacerte voluntario.

Pero si lo que te pasa es que no tienes motivos para irte a tu hora, o no los encuentras, yo te doy otros.

Cada vez que renunciamos a uno de nuestros derechos, o que no los usamos, nuestro trabajo se deprecia y nosotros perdemos legitimidad y credibilidad para después reclamar lo que nos pertenece.

Porque cada vez que te buscas una justificación para trabajar por las tardes, pierdes dignidad como trabajador, como compañero y como persona.

Porque eres tú mismo el que dejas de creer en tu trabajo, y tu propio esfuerzo queda minusvalorado.

Porque cada vez que no ejercitas alguno de tus derechos, éstos se duermen, tú acabas olvidándote de su existencia, y muchos desconociéndolos.

Porque la flexibilidad no consiste en trabajar más horas.

Porque si das sin que nadie te pida ¿para qué te van a dar nada? ¿Para qué pides que te paguen más? si cada vez usas más tiempo para conseguir el mismo salario.

Piensa que en muchos casos, la retribución variable, está pagando un resultado y no un trabajo, y que el trabajo que tú haces por las tardes, es gratis, y lo estás regalando.

Motivos para irse hay muchos. Piensa, escógelo y vete. Hazlo por ti, o por tu familia o por tus compañeros...

Elena Asensio