Política de cookies

Este sitio usa cookies propias y de terceros para facilitar la navegación y obtener información de estadísticas de uso de nuestros visitantes. Puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón 'Aceptar' o configurarlas o rechazar su uso pulsando el botón 'Configurar cookies'

Para más información consulta nuestra Política de cookies


La Marca - El_espejo 78

Contacta
Informes
Iniciar sesión

   nº 78: diciembre 2007

  1. A quién arrimarse
  2. Obras en la oficina
  3. Mala gestión de personas
  4. Asignaturas
  5. Evolución retribución en banca
  6. Reunión con la Dirección
  7. Dichoso perfil
  8. Nuevo ¡¡error fatal!!
  9. Aviso errata Convenio Colectivo
  10. Retribución flexible
  11. Más sobre los becarios
    Mes sobre els becaris
  12. Más mejoras económicas
  13. Crónicas de andar por casa
  14. La marca
  15. Cambios en S.I.
  16. 2 rue de San Pedro

                       

LA MARCA

Hemos hablado de las obras que el cambio de marca ha supuesto en las oficinas (ver página 2) y el desgaste psíquico que éstas suponen para los empleados al tener que compartir el mismo espacio y tiempo.

Sin embargo, ahora lo que pretendo es realizar una valoración de su resultado final.

El cambio de marca, entre otras cosas, implica un cambio de la imagen exterior de la oficina. Y en este sentido, podemos considerar que el resultado es impactante y digno de elogio. La oficina bankinter se ve más, el logo resulta aún más visible y más claro, y el color naranja de los cristales da una mayor personalidad y presencia.

Ahora bien, estos mismos cambios vistos desde dentro, desde el punto de vista de la oficina como lugar de trabajo en el que se pasan muchas horas, no podemos considerarlos muy afortunados.

El color naranja de los cristales, vivido desde el interior, genera una atmósfera de trabajo incómoda, una luminosidad agresiva y electrizante. Se trata de una luz muy brillante, acrecentada con el sol en oficinas de muchas cristaleras, que crea un ambiente estresante y nada cálido. Incómodo para trabajar tantas horas. Casi de forma inconsciente, trabajas con el ceño fruncido y los ojos semicerrados. Y al final del día te invade la sensación de fatiga visual.

Muchos de nuestros clientes, que han alabado el impacto exterior, han comentado también el malestar que este color causa para trabajar o para contribuir a hacer un ambiente cómodo y agradable.

Quizás conscientes de este mismo problema, se han colocado persianas que atenúan esta luminosidad. Pero éstas no sólo lo atenúan, sino que acaban matando la luz exterior. Son grises y bastante tupidas. Y con ellas bajadas, la sensación es la de estar en un bunker, cerrado y alejado de la calle.

Oficinas que gozan de mucha luz exterior, porque son muchos los cristales, la adaptación al cambio de marca, ha supuesto matar el ambiente, la luminosidad y alegría que estos espacios de trabajo generan por sí mismos.

En definitiva, que de cara al empleado, estos cambios no han servido para mejorar. No se han evaluado, ni tenido en cuenta su impacto en el lugar de trabajo. No se ha pensado en como afectaría al empleado.

Es evidente que el resultado no será el mismo, en función de cual sea el espacio, ubicación o forma de la oficina. Pero también es evidente que, en función de todos estos factores, cada una de nuestras oficinas y centros de trabajo, requieren de un estudio personalizado y de un trato diferenciador. No a todos podemos siempre tratarlos de la misma manera.

Elena Asensio