Política de cookies

Este sitio usa cookies propias y de terceros para facilitar la navegación y obtener información de estadísticas de uso de nuestros visitantes. Puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón 'Aceptar' o configurarlas o rechazar su uso pulsando el botón 'Configurar cookies'

Para más información consulta nuestra Política de cookies


REVISTA EL_ESPEJO: La gente miente - Servicios CCOO. Grupo Bankinter

OPINIÓN DE Pinone para BKCLIMA:

VER TODOS LOS BKCLIMAS


¿Qué sentido tiene que para solicitar préstamos de empleado tenga que copiar a mi responsable? ¿Y si estoy pidiendo dinero por una situación personal difícil? ¿Por qué mi responsable tiene que saber si me separo/divorcio, si se me ha roto el coche o si me quiero comprar una estantería de IKEA?

EL ESPEJO

ÍNDICE ARTÍCULOS

REVISTA EL_ESPEJO: La gente miente

Eduardo Archilla

Que la gente miente no es solamente algo que dice el Dr. House; es una realidad que practicamos todos con más o menos frecuencia. Todos los adultos -dejaré fuera a los niños pequeñitos- mentimos y punto. Y por mentira se entiende también tanto la verdad a medias (para algunos la peor), como la ocultación de la verdad cuando hay obligación de decirla para que el otro no permanezca en el engaño.

Y por si todavía no le ha quedado claro a alguno, todos engloban tanto a curritos como a jefes; a todo tipo de chutis y a todo tipo de jefes, sí, sí, también a quienes reportan a instancias muy altas.

Lo malo de la mentira es que muchas veces a quien se engaña es a uno mismo y al final resulta que el perjudicado eres tú. Un ejemplo que a mí me pone tan de mala leche que hasta me entran ganas de insultarle (me controlaré) es el de aquel que en una encuesta garantizadamente anónima, no dice la verdad sobre lo que sea. Conozco a seres a los que al ser preguntados ÚNICAMENTE por su voto a la salida de un colegio electoral, mienten. No les preguntan absolutamente nada más pero ellos mienten, como si temiesen que el encuestador en función de lo contestado fuese a hacer un guiño a alguien para que le apalizasen o le hiciesen desaparecer… Admito que no quieran contestar porque tampoco están obligados, pero contestar para mentir… ¿Y quiénes son los perjudicados de estas mentiras? ¿El encuestador? No, porque va a cobrar igual. ¿El político? No porque va a salir o dejar de salir elegido igualmente. El perjudicado es el propio ciudadano que cuando vea en el telediario la intención de voto va a recibir una información errónea. Nadie más.

La versión “bankinteriana” de lo anterior también existe y la podemos ver en cada Opina. Hay “elementos” que no contestan lo que realmente piensan sino que dan la respuesta que creen que es la que esperan, la que entienden que es políticamente correcta. ¿Y quién es el perjudicado de esto? ¿La empresa que realiza el estudio? ¿Bankinter?

No se puede ser tan cagón (al final no me controlé).

Y al igual que mienten en el Opina también lo hacen cuando dicen a otros compañeros que están fatal en su departamento pero a sus jefes les dicen que están fenomenal. ¿En qué quedamos? ¿Estás bien o estás mal? Porque no es nada malo estar bien en el trabajo; es más, es lo deseable y lo que perseguimos. Si es así entonces ¿por qué ir quejándose por cada esquina? ¿Porque es la moda? y lo que es peor, si estás mal ¿por qué le dices a tu jefe que estás bien? No digo que vaya a servir de algo pero lo que seguro no sirve de nada es si le dices que todo está bien, y la excusa del cansancio o hartura no sirve. Date cuenta de que lo que tú le digas a tu jefe él va a decirlo al suyo, y así irá subiendo hasta el final a quien le llegará un mensaje de que todo es maravilloso, ¿crees que de esta forma se puede plantear solucionar algo que ni siquiera sabe que existe?

En otras ocasiones la mentira no parte del chuti sino del jefe y lo más fuerte es cuando en un comité de dirección se oye mentira tras mentira. Lo que ya no entiendo es cómo “se traga” el mandamás una sarta de mentiras cuando las evidencias (una encuesta por ejemplo) le demuestran lo contrario. Supongo que a veces será por generosidad, como cuando pide que se pongan en marcha un proyecto a un determinado plazo y llegado el vencimiento la realidad es que no se ha concluido.

En estos casos, los colaboradores le harán una presentación fruto de un trabajo precipitado realizado bajo la premisa de “hay que salir como sea, con lo que tengamos”, frase terrible ante la que hay que huir sin dudar.

Todo esto lleva a que algún directivo tenga una percepción llamémosla diferente de la realidad. Por ejemplo, cuando decían que éramos un banco líder en tecnología supongo que lo hacían porque nos comparaban con la competencia y no porque supieran la cantidad de tareas que se realizaban a mano detrás de bonitas fachadas. O esto o mentían.

El problema es que al menos yo, no necesito las mentiras y agradezco mucho más la sinceridad aunque a veces sea doloroso encajar la verdad. Si alguien trabaja bien que se le diga –si encima se le reconoce que dé palmas con las orejas-, y si trabaja mal que también se le diga pero, en este caso, por favor, que no se le traslade diciendo que es porque necesitan a alguien con su conocimiento y valía. ¿Se fomenta conciliar la vida familiar y la laboral? ¿Somos de verdad los trabajadores lo más importante de esta casa? Solo pido sinceridad en la respuesta, y si me dicen que se intenta… mienten.

Eduardo Archilla

Título: REVISTA EL_ESPEJO: La gente miente

Opina sobre esta intervención: Tu mensaje se verá a pie de la misma.

Es el nombre que aparecerá firmando tu mensaje

Para opinar en nuestra web necesitamos saber que eres tú, solo utilizamos el usuario para darte acceso, no aparecerá en ningún otro sitio.

Puedes escribir caracteres.

Marca este campo si quieres que te avisemos cuando alguien conteste a tu intervención