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Recintos de caja - El_espejo 73

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nº 73: septiembre 2006

  1. Fondo de pensiones
  2. Recintos de caja
  3. Elecciones sindicales
  4. Mis dudas
  5. Formación
  6. Las mejoras del convenio colectivo
  7. Crecimiento de plantilla, sí, pero cómo y dónde
  8. Conciliar empleo y familia - sueldo mental - igualdad de oportunidades
  9. Becarios en Madrid
  10. Conciliación vida personal y laboral
  11. Crónicas de andar por casa
  12. Fuera de juego
  13. Solos en la oficina
    sols a l'oficina
  14. Prejubilaciones
  15. Nuevo horario
  16. Avances
  17. Cuarto de paga
  18. Jornada de Banca Telefónica
  19. A los que dudan
  20. 2 rue de San Pedro

                       

La pregunta acude una y otra vez a mi cabeza ¿costará tanto hacer las cosas bien a la primera?

Sobre todo, sabiendo que existe una Sección Sindical que vela porque la normativa se cumpla y Bankinter se mueva dentro de los márgenes que establece la ley.

En este caso me refiero a la normativa sobre Seguridad y Salud. Hay cosas que son de cajón de madera, claras como el agua, vamos... que dos más dos son cuatro. Todos sabemos, y no hace falta tener un master del universo, que una puerta no debe abrirse sobre los peldaños de una escalera. Las probabilidades de darse un morrón son altas. Esto no sólo es “vox pópuli”, sino que la normativa sobre Seguridad y Salud, lo regula y lo prohibe.

Siendo como es tan sencillo este asunto, nos encontramos un gran número de oficinas cuyas puertas de acceso al recinto de caja abren sobre peldaños (veáse la foto 1).

Lo más lamentable del caso es que esto sucede en las oficinas que han sido reformadas recientemente. No hablamos de un problema de hace años, cuando no existía normativa al respecto y las cosas se hacían “de aquella manera”. No, es un práctica actual que se hace conscientemente. Tan conscientemente que llevamos un año avisando al banco que las tiene que modificar y no sólo no las cambia, sino que las sigue instalando.

Por otro lado, el problema no es sólo que la puerta abra sobre peldaños, sino que el tirador está más bajo de lo normal por lo que obliga a la persona que quiere salir del recinto de caja a tener que inclinarse hacia adelante. También tenemos que todo el borde superior de la puerta es de cristal al aire, sin ningún canteado, (véase la foto 2) y está a poca altura, por lo que cuando uno tiene que inclinarse para coger el tirador de la puerta, su frente queda a escasos centímetros del borde del cristal. Vamos, que estas puertas son un poema.

Resultado, dada la tozudez de Bankinter tendremos que cursar las oportunas denuncias a la Inspección Laboral, que nos dará la razón de forma evidente y obligará a la sustitución de dichas puertas.

Cuál es la conclusión final, pues que la actitud del banco está cargando de trabajo a la Inspección y nos está cargando de trabajo a nosotros. Pero el principal perjudicado es Bankinter ya que ha perdido el tiempo y el dinero que dedicó en su momento a colocar estas guillotinas con bisagras, ahora va a perder tiempo y dinero en quitarlas y perderá más tiempo y más dinero en volverlas a poner, esta vez de forma correcta, por supuesto.

¿Aprenderemos para la próxima vez? Mucho me temo que no.

Javier Arranz