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Mis dudas - El_espejo 73

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nº 73: septiembre 2006

  1. Fondo de pensiones
  2. Recintos de caja
  3. Elecciones sindicales
  4. Mis dudas
  5. Formación
  6. Las mejoras del convenio colectivo
  7. Crecimiento de plantilla, sí, pero cómo y dónde
  8. Conciliar empleo y familia - sueldo mental - igualdad de oportunidades
  9. Becarios en Madrid
  10. Conciliación vida personal y laboral
  11. Crónicas de andar por casa
  12. Fuera de juego
  13. Solos en la oficina
    sols a l'oficina
  14. Prejubilaciones
  15. Nuevo horario
  16. Avances
  17. Cuarto de paga
  18. Jornada de Banca Telefónica
  19. A los que dudan
  20. 2 rue de San Pedro

                       

 

 

Un nuevo trimestre tengo en mis manos esta revista. Otra vez vuelvo a ver que hay muchos artículos que están escritos y dirigidos por y a los subdirectores.

¿Qué ocurre? ¿Es que ahora somos los únicos que nos quejamos? ¿Sólo nosotros vemos que hay cosas que no van y que deberían arreglarse? ¿Sólo a nosotros nos preocupa el bonus, la calidad, las relaciones "personales" entre los componentes de la oficina? ¿Nadie quiere hablar del malestar de los clientes por los cambios continuos que se producen en algunas oficinas de compañeros cuya permanencia en la misma no ha sido superior a seis meses?

No sé. Se me hace difícil entender que ningún ejecutivo, de pymes o de particulares, tenga nada que decir ¿Acaso estamos en entidades diferentes? o ¿los tratos son distintos?

Creo que sería interesante que, al menos una vez, intentáramos hablar y escribir sobre lo que nos preocupa, sobre aquello que pensamos que no es justo, ni objetivo, y que se puede arreglar. Sobre cómo nos sentimos ante determinadas decisiones de nuestros compañeros o jefes, y de cómo todo ello afecta a nuestro trabajo.

Creo injustas las diferencias de trato que existen entre los diversos puestos, pero creo que es así como lo quiere el banco o al menos lo que nos demuestran algunas personas. Pero una cosa clara y evidente, al margen de cuál sea el puesto que tenga cada uno, es la importancia que en nuestro trabajo diario tienen las personas y la relación que mantengamos con ellas. Cuidemos, al menos este aspecto. Animémonos a explicar todo aquello que nos impide ser persona. Utilicemos esta revista para ello, y formemos todos parte de un algo común.

Mónica Martín