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Becarios de Madrid - El_espejo 73

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nº 73: septiembre 2006

  1. Fondo de pensiones
  2. Recintos de caja
  3. Elecciones sindicales
  4. Mis dudas
  5. Formación
  6. Las mejoras del convenio colectivo
  7. Crecimiento de plantilla, sí, pero cómo y dónde
  8. Conciliar empleo y familia - sueldo mental - igualdad de oportunidades
  9. Becarios en Madrid
  10. Conciliación vida personal y laboral
  11. Crónicas de andar por casa
  12. Fuera de juego
  13. Solos en la oficina
    sols a l'oficina
  14. Prejubilaciones
  15. Nuevo horario
  16. Avances
  17. Cuarto de paga
  18. Jornada de Banca Telefónica
  19. A los que dudan
  20. 2 rue de San Pedro

                       

Cuando hace unos días leí la carta que José Luis Hernández, director de operaciones de Organización Madrid, había dirigido a los compañeros de allí, solicitando la urgente captación de becarios, me invadió un doble sentimiento.

Primero me sentí sorprendida porque este llamamiento venía a reconocer una realidad denunciada e ignorada, en muchas ocasiones, por las oficinas, como es la situación de precariedad y de falta de plantilla con la que se ha de hacer frente al trabajo diario. Situación que si ya es penosa durante todo el año, puede llegar a alcanzar tintes aún más dramáticos y bochornosos en la época estival.

Y me sorprendió que un representante de la empresa a través de esa nota, viniese a darnos la razón en algo tan básico y tan demandado como es la necesidad de más empleados. Y aún me sorprendió más comprobar cómo la escasez de plantilla que, con cierto patetismo, se deja traslucir en dicha nota, empieza a ser un hecho que causa alarma en la Dirección.

Pero por otro lado, ese mensaje, aunque no como destinatario directo, pero sí como integrante de una plantilla, atacaba a mi ética y profesionalidad como trabajador. Primero, por intentar hacerme participar en un fraude, como es la contratación de becarios como si de trabajadores por cuenta ajena se tratase, para aliviar la situación de las oficinas, y después, por querernos hacer creer la ficción de que la escasez de la plantilla se resuelve y se acaba contratando becarios.

Cuando esta falta de plantilla en las oficinas nos está llevando a situaciones penosas y de vergüenza ajena, en las que ni siquiera hemos podido garantizar que la oficina permaneciese abierta hasta la hora de cierre, cuando comprobamos que hay épocas en las que permanece un solo empleado en la misma o cuando nos convertimos en auténticos héroes de la supervivencia, hacernos creer que la causa de todos estos males, es la dificultad de encontrar becarios o la inexistencia de éstos, es algo que raya la inteligencia de cualquier persona y ataca a la dignidad que como trabajadores y supervivientes merecemos.

Y aunque esta carta, haya servido para reconocer un hecho ¡es una lástima que esté equivocada en sus destinatarios, en su objetivo y en la forma de querer resolver el problema!

Elena Asensio

Desde julio de 2005 andamos detrás de conseguir que Bankinter dimensione su plantilla en función del volumen de trabajo. Para conseguir este objetivo, un paso fundamental es eliminar la contratación fraudulenta que se realiza con los becarios. Una de nuestras propuestas es la de preparar un equipo de empleados de ETTs que realicen las coberturas estivales. En este sentido hemos avanzado un poco pues se han realizado algunas contrataciones. Sin embargo, los becarios se siguen utilizando de forma ilegal para ocupar puestos estructurales. Ante la pasividad de Bankinter frente a nuestras reclamaciones que desde julio del año pasado venimos haciendo para que cumpla con la legislación que regula las actividades de los becarios, nos hemos visto obligados a recurrir a la Inspección Laboral. El pasado 24 de agosto, el inspector realizó un requerimiento a Bankinter instándolo a ajustar el uso de los becarios a lo establecido en los acuerdos firmados entre el propio Bankinter y las universidades, según el cual, deben rotar por los distintos puestos de trabajo y aprender de todos ellos. Por otro lado, advierte a la empresa que el becario no puede realizar ninguna función de sustitución de un trabajador.

Javier Arranz